Ads
Google Power Pack Ads: AI Max, Demand Gen y PMax juntos
Google Power Pack Ads une AI Max, Demand Gen y PMax en una nueva lógica de Google Ads: más IA, más alcance y más control real.

Google Power Pack Ads es la forma en que Google está agrupando sus tres grandes soluciones publicitarias impulsadas por inteligencia artificial: AI Max for Search, Demand Gen y Performance Max. No es una campaña nueva con un botón mágico —faltaría más—, sino una arquitectura comercial y técnica para cubrir todo el recorrido del usuario: descubrir una marca en YouTube o Discover, capturar búsquedas largas y conversacionales en Search, y convertir con automatización multicanal en PMax.
La idea es sencilla, aunque por debajo haya bastante fontanería algorítmica: Google quiere que los anunciantes dejen de pensar en campañas aisladas y empiecen a trabajar con un sistema en el que cada pieza alimenta a la siguiente. Demand Gen crea demanda, AI Max la captura cuando aparece en búsquedas cada vez más raras, visuales y conversacionales, y Performance Max exprime la conversión en el inventario de Google. La promesa oficial habla de más rendimiento, más alcance y más transparencia; la lectura prudente añade otra línea en letra pequeña: también exige mejores datos, mejores creatividades y una vigilancia bastante más fina que la vieja revisión de palabras clave de los lunes por la mañana. Google presentó este Power Pack en Google Marketing Live 2025 como un motor para Search y YouTube basado en Performance Max, AI Max for Search y Demand Gen, con más elección, control y transparencia para los anunciantes.
El movimiento llega en un momento delicado para cualquier responsable de paid media. La búsqueda ya no es solo una caja blanca donde alguien escribe “zapatillas running hombre baratas” y espera diez enlaces azules con anuncios arriba. Ahora hay búsquedas multimodales, preguntas kilométricas, comparaciones asistidas por IA, recomendaciones visuales, vídeos que empujan la compra y usuarios que saltan de YouTube a Search con la ligereza de quien cambia de carril sin mirar demasiado. Google lo sabe. Y está recolocando sus campañas para que los anuncios entren en esa corriente sin pedir permiso en cada curva.
AI Max: cuando la búsqueda deja de obedecer solo a las palabras clave
AI Max for Search campaigns es probablemente la pieza más simbólica del paquete, porque toca el nervio histórico de Google Ads: la keyword. Durante años, la palabra clave fue el volante, el freno y el cinturón de seguridad. Con AI Max, Google no la elimina, pero la convierte en una señal más dentro de un sistema que lee páginas de destino, anuncios, activos creativos, intención semántica y patrones de conversión. En cristiano: la keyword sigue ahí, pero ya no manda sola.
Google presentó AI Max for Search en mayo de 2025 como una suite de mejoras de segmentación y creatividad para campañas de búsqueda, con despliegue global en beta. Según datos internos de la compañía, los anunciantes que activan AI Max pueden ver de media un 14% más de conversiones o valor de conversión a CPA o ROAS similar, y en campañas aún muy apoyadas en concordancia exacta y de frase el aumento típico sube al 27%. La letra pequeña importa: son datos de Google, no una auditoría independiente tallada en mármol, pero sirven para entender hacia dónde empuja la plataforma.
La función clave es search term matching, una mezcla de concordancia amplia y tecnología sin palabras clave que permite aparecer en consultas relevantes no previstas por el anunciante. El ejemplo clásico sería una tienda que puja por “vestido midi rojo” y, gracias a AI Max, entra en una búsqueda como “vestidos coloridos para primavera y verano”. La máquina no se limita a emparejar términos; intenta entender intención, contexto y página adecuada. Y ahí está el salto. También el riesgo.
Porque una cosa es ampliar cobertura y otra abrir la puerta del presupuesto a consultas preciosas para una presentación de ventas, pero flojas en caja. AI Max incluye controles de marca, ubicaciones de interés a nivel de grupo de anuncios, expansión de URL final y personalización de textos basada en landing pages, anuncios y palabras clave. Google incluso ha movido parte de los controles de exclusión de marca hacia el panel de AI Max en campañas de búsqueda desde mayo de 2025, señal de que la nueva capa no es un adorno, sino el nuevo cuadro de mandos.
En 2026, AI Max se ha ensanchado. Google anunció que AI Max cumple un año con nuevas formas de dirigir la IA y con expansión hacia campañas de Shopping y formatos específicos de viajes. También presentó AI Brief, una función basada en Gemini que permite dar instrucciones sobre tono, mensajes, audiencias y criterios de coincidencia antes de lanzar activos o búsquedas sugeridas. Traducido al lenguaje de una cuenta real: por fin se parece menos a darle las llaves del coche al algoritmo y más a sentarse en el asiento del copiloto con un mapa, aunque el conductor siga teniendo bastante genio.
Performance Max: menos caja negra, aunque sigue siendo caja
Performance Max ocupa el centro de gravedad de Google Power Pack Ads. Es la campaña multicanal que combina Search, YouTube, Discover, Gmail, Display, Maps, partners de búsqueda y, cuando hay feed, Shopping. PMax nació como gran promesa de automatización total: tú pones objetivos, presupuesto, creatividades y datos; Google decide dónde, cuándo y ante quién aparece el anuncio. Brillante en la demo. Sudor frío en cuentas con márgenes estrechos.
La crítica más persistente a Performance Max siempre fue la misma: rendimiento sí, pero poca visibilidad. Durante años, muchos anunciantes sintieron que metían dinero en una máquina de café futurista y recibían una taza con espuma, sin saber exactamente si el grano venía de Brasil, Etiopía o de una cápsula sospechosa del almacén. Google ha ido corrigiendo esa opacidad, en parte por presión del mercado y en parte porque la automatización sin diagnóstico acaba siendo fe, no gestión.
En abril de 2025, Google anunció informes de rendimiento por canal en Performance Max, datos más completos de términos de búsqueda y métricas más detalladas por activo. El informe por canal permite ver cómo contribuyen Search, YouTube, Discover, Gmail, Display, Maps y otros espacios al resultado de una campaña, con desgloses de formatos y diagnósticos para detectar problemas concretos, como falta de ubicaciones en Maps o activos insuficientes para vídeo.
También llegaron controles más esperados que una factura de proveedor que por fin cuadra: palabras clave negativas a nivel de campaña, objetivos de adquisición de nuevos clientes, exclusiones demográficas, segmentación por dispositivo, reglas de URL y mejoras en temas de búsqueda. Google anunció en enero de 2025 el despliegue de negativas de campaña para PMax y después elevó el límite hasta 10.000 palabras clave negativas por campaña, aplicables sobre todo a inventario de Search y Shopping.
Este punto cambia bastante la conversación. PMax ya no puede defenderse solo con el viejo “confía en la IA”. Si hay términos de búsqueda visibles, informes por canal, activos medibles y negativas utilizables, el anunciante tiene menos excusas para dejar la campaña en piloto automático. También Google tiene menos margen para esconder bajo el capó todo lo que no guste. La transparencia no convierte a PMax en una campaña manual, ni falta que hace, pero sí la acerca a un terreno más auditable.
En Google Power Pack Ads, PMax funciona como el motor de conversión. Recibe señales de demanda, audiencias, feeds, creatividades, conversiones y valor; luego reparte la presión en el inventario donde cree que puede capturar más retorno. Para ecommerce, esto significa que el feed de Merchant Center, la calidad de imagen, los títulos de producto, las categorías y la medición de margen dejan de ser detalles administrativos. Son gasolina. Si el feed huele a sótano húmedo, la IA no va a convertirlo en perfume francés.
Demand Gen: YouTube, Discover y Gmail como antesala de la conversión
Demand Gen es la pieza más infravalorada del Power Pack, quizá porque muchos anunciantes siguen mirando YouTube como “branding” y Search como “performance”, esa frontera mental tan cómoda como vieja. Google diseñó Demand Gen para crear y capturar demanda en superficies visuales: YouTube, Shorts, Discover, Gmail y, más recientemente, también Display en determinadas configuraciones. Es decir, lugares donde el usuario no siempre está buscando una marca, pero sí está mirando, comparando, entreteniéndose, guardando ideas. Medio distraído. Medio comprador.
Google lanzó Demand Gen en 2023 y en 2025 reforzó sus controles de canal, permitiendo elegir con más precisión dónde aparecen los anuncios entre YouTube, Discover, Gmail y Google Display Network. También vinculó la migración de Video Action Campaigns hacia Demand Gen, con fechas de actualización progresiva y cierre definitivo de campañas heredadas en 2026 para los casos pendientes.
La diferencia de fondo es creativa y de intención. En Search, el usuario verbaliza una necesidad. En Demand Gen, a menudo la descubre con los ojos. Un vídeo corto en Shorts, una imagen en Discover, una pieza en Gmail o un carrusel con producto pueden activar una búsqueda posterior, una visita directa, una conversión asistida o una compra que no habría existido si la marca no hubiera pasado primero por delante del usuario. Esto obliga a medir distinto. Solo mirar el último clic en Demand Gen es como juzgar una película por los créditos finales.
En abril de 2026, Google anunció nuevas capacidades para Demand Gen, incluyendo soporte de Commerce Media Suite en inventario de Demand Gen y optimización hacia conversiones postimpresión en YouTube. Según Google, Demand Gen es un motor relevante para adquisición de nuevos clientes y puede usar datos de catálogo y conversión de retailers para llegar a compradores de alta intención en YouTube, Discover y Gmail.
Aquí conviene bajar un poco la música épica. Demand Gen no es una varita para vender frío a CPA de marca. Es una campaña que necesita activos visuales decentes, audiencias pensadas, ventanas de atribución coherentes y una lectura más amplia del recorrido. Google señala que los anunciantes que subieron vídeo e imagen a Demand Gen vieron un 20% más de conversiones al mismo CPA que quienes subieron solo vídeo, un dato útil porque confirma algo casi obvio: en canales visuales, la variedad creativa no es decoración, es cobertura.
Para una marca española de ecommerce, por ejemplo, Demand Gen puede trabajar colecciones, temporada, nuevos productos, comparativas o beneficios visuales; AI Max recoge después búsquedas más largas y concretas; PMax remata con señales de feed, remarketing algorítmico y conversión multicanal. El sistema suena elegante. Luego llega la realidad: presupuestos limitados, creatividades hechas con prisa, conversiones mal importadas y nombres de campañas que parecen matrículas. Google Power Pack Ads no arregla eso. Lo amplifica.
El embudo ya no parece un embudo, parece una rotonda
La metáfora clásica del funnel siempre fue útil, pero se está quedando tiesa. El usuario no baja ordenadamente desde awareness hasta compra como una bolita en una máquina de pinball obediente. Mira un vídeo, pregunta a Google, compara en una IA, vuelve a YouTube, lee reseñas, hace clic en Shopping, abandona carrito, busca la marca, entra por Gmail, compra tres días después desde el móvil y luego aparece en Analytics como si todo hubiera sido sencillísimo. Ja.
Google Power Pack Ads intenta adaptarse a esa rotonda. Demand Gen trabaja la parte visual y de descubrimiento; AI Max se coloca en búsquedas imprevisibles, largas, conversacionales o semánticamente cercanas; PMax distribuye inversión y activos en los canales con más probabilidad de conversión. Por eso la palabra “juntos” del título no es menor. El valor no está en activar las tres campañas sin pensar, sino en que compartan una lógica de datos, objetivos y creatividad.
En 2026, Google también ha empujado innovaciones de puja y presupuesto que refuerzan esta idea. Ha anunciado mejoras como journey-aware bidding para comprender mejor recorridos de generación de leads, Smart Bidding Exploration para ampliar consultas y usuarios únicos convertidores, y demand-led pacing para ajustar gasto a variaciones de demanda sin rebasar límites mensuales y diarios. Algunas funciones siguen en beta o despliegue progresivo, así que no conviene venderlas como disponibilidad universal en todas las cuentas, idiomas y mercados.
La consecuencia práctica es clara: el rendimiento dependerá menos de tocar palancas pequeñas y más de construir un sistema sano. Buen etiquetado. Conversiones importadas con valor real. Consent Mode bien resuelto. GA4 limpio. CRM conectado cuando toca. Feeds sin basura. Creatividades con formatos variados. Páginas de destino rápidas, rastreables, convincentes. Y, por favor, objetivos de conversión que no mezclen “compra completada” con “usuario respiró cerca del formulario”.
Este cambio también afecta a agencias y equipos internos. El gestor de Google Ads deja de ser solo una persona que ajusta CPC, negativas y concordancias. Se parece más a un arquitecto de señales: decide qué datos entran, qué objetivos pesan, qué audiencias orientan, qué creatividades alimentan al sistema y qué límites evitan que la IA se vaya de excursión. Más estrategia, menos tornillo. Aunque el tornillo, cuando falta, sigue haciendo ruido.
Lo que promete Google y lo que debería mirar un anunciante serio
Google vende el Power Pack como una respuesta natural a la búsqueda con IA, a los recorridos multimodales y a la fragmentación del consumo. Tiene sentido. También encaja perfectamente con el interés económico de Google: simplificar la compra de medios dentro de su ecosistema, aumentar adopción de campañas automatizadas y mover más presupuesto hacia superficies donde la IA decide el reparto. No es conspiración; es negocio. Uno bastante bien engrasado.
Para evaluar Google Power Pack Ads con cabeza, hay que separar tres planos. El primero es el técnico: AI Max amplía cobertura de búsqueda, PMax automatiza conversión multicanal y Demand Gen activa demanda visual. El segundo es el operativo: más automatización exige más calidad de datos, más creatividades y más control de medición. El tercero es el financiero: el incremento de conversiones solo importa si mejora margen, valor de cliente o crecimiento incremental, no si infla leads flojos o ventas que ya habrían llegado por marca.
La obsesión debería estar en la incrementalidad. Demand Gen puede parecer caro si se mide solo a último clic, pero útil si genera nuevos clientes o búsquedas de marca posteriores. PMax puede parecer brillante si captura tráfico de marca barato, pero menos impresionante si canibaliza campañas existentes. AI Max puede descubrir consultas rentables, aunque también puede estirar demasiado la intención si los controles están blandos. La IA encuentra patrones; no siempre entiende el negocio. A veces, ni el propio negocio se entiende a sí mismo, pero esa es otra columna.
También hay un tema de transparencia competitiva. Performance Max ha sido objeto de atención regulatoria en algunos mercados; en 2025, la autoridad turca de competencia abrió una investigación sobre PMax para analizar si su funcionamiento podía perjudicar a anunciantes o restringir competencia mediante consolidación de datos. No significa culpabilidad, pero sí revela una inquietud real: cuando una plataforma vende el inventario, controla la subasta, mide la conversión y automatiza la decisión, la confianza necesita más pruebas que eslóganes.
La buena noticia es que Google ha ido añadiendo herramientas que hace dos años parecían improbables: informes por canal en PMax, términos de búsqueda más completos, negativas de campaña, controles de marca, AI Brief, guías de mensaje y mejoras de activos. La mala, o la incómoda, es que muchos anunciantes no las usarán bien. Activarán campañas con datos pobres, subirán tres creatividades recicladas, aceptarán recomendaciones sin criterio y luego culparán a “la IA”. El algoritmo tiene sus pecados, sí. Pero algunos humanos llegan con la mochila llena.
Cómo encaja en una cuenta real sin convertirla en una feria
Una estructura razonable de Google Power Pack Ads no tiene por qué ser gigantesca. Para una tienda online con cierto volumen, PMax puede concentrar conversión sobre catálogo, AI Max puede ampliar Search en categorías prioritarias y Demand Gen puede trabajar descubrimiento con vídeos e imágenes de producto. Para una empresa B2B, Demand Gen puede abrir audiencias con contenido visual y prueba social, AI Max puede capturar consultas de solución o comparativa, y PMax puede apoyar remarketing y leads cualificados si la medición offline está bien importada.
El reparto de presupuesto no debería decidirse por moda, sino por madurez. Una cuenta sin tracking fiable no necesita tres campañas con IA; necesita apagar el incendio del dato. Una marca sin creatividades frescas no va a sacar gran cosa de Demand Gen. Un ecommerce con feed mediocre convertirá PMax en una trituradora de oportunidades. Un anunciante con ventas offline sin CRM conectado pedirá calidad de lead a una máquina que solo ve formularios rellenados, no clientes cerrados.
El punto fino está en no duplicar intenciones sin control. AI Max y PMax pueden tocar búsquedas; Demand Gen puede generar tráfico que luego entra por marca; PMax puede capturar usuarios que ya estaban calientes. Por eso los informes nuevos importan tanto. No para alimentar dashboards de 47 pestañas, sino para responder a preguntas muy simples: qué canal aporta, qué consulta merece presupuesto, qué activo cansa, qué audiencia trae clientes nuevos, qué parte es crecimiento y qué parte es redistribución maquillada.
La nueva gramática de Google Ads ya está escrita en IA
Google Power Pack Ads resume hacia dónde va Google Ads: menos campañas entendidas como silos, más sistemas conectados por señales, activos y modelos de puja. AI Max, Demand Gen y Performance Max no sustituyen al criterio humano; sustituyen una forma antigua de controlarlo todo a mano, muchas veces con una precisión más sentimental que real. El anunciante que quiera seguir revisando solo keywords exactas, CPC medio y posición perdida por ranking va a mirar este cambio como quien mira una tormenta desde una ventana vieja. Al principio parece lejos. Luego entra agua.
El paquete tiene potencial, sobre todo para cuentas con buen volumen de datos, medición sólida, creatividad suficiente y una lectura madura del embudo. También tiene peligro: más automatización puede esconder ineficiencias más rápido, gastar presupuesto con una elegancia casi insultante y generar informes bonitos que no siempre explican margen, clientes nuevos o valor real. La diferencia estará en quién use la IA como sistema de expansión y quién la use como anestesia.
Google ha movido ficha con claridad. La búsqueda se vuelve conversacional, el vídeo pesa más en la decisión, Shopping se mezcla con respuestas generadas por IA y las campañas ya no viven cómodas en cajones separados. Google Power Pack Ads es el nombre de esa reorganización. No el final de Google Ads, ni una revolución mística con música de tráiler. Es algo más concreto y, por eso, más importante: el nuevo manual de supervivencia para anunciarse en un ecosistema donde la intención ya no se escribe siempre igual, pero sigue valiendo dinero.

EcommercePara vender en Shopify hay que ser autónomo: respuesta legal
IA y GEOComparativa de precios de plataforma IA: la factura real
IA y GEOCómo aparecer y medir tu presencia en ChatGPT de verdad
IA y GEOComparación de Claude con otras IA: razonamiento y código
WebMejor CMS para SEO: la decisión que puede cambiar tu tráfico
WebError 500 al guardar cambios en WordPress: solución real
GoogleCómo conectar TikTok Ads a Google Sheets: rápido y bien
SEONombre de marca personal como estrategia SEO: gana clics
SEODiferencia entre enlaces y señales SEO: qué influye de verdad en tu posicionamiento
ContenidosGeneración de contenido con IA para negocios: riesgo y valor
SEO¿Cuál es elemento que tiene mayor relevancia para el SEO?
EcommerceCómo tener AliExpress conectado con Shopify sin fallos





















